Según arXiv q-fin, un estudio basado en un experimento aleatorio controlado en Ciudad de México revela las dinámicas reales de los préstamos de fianza. En este tipo de crédito, los prestamistas ofrecen a los usuarios una gran flexibilidad para devolver el monto, aunque en caso de incumplimiento se pierde el bien depositado, además de cualquier costo asociado a su recuperación. El diseño experimental incluye tres opciones: un grupo obligatorio que debe realizar pagos frecuentes, otro grupo que mantiene la forma tradicional de pagos flexibles, y un grupo que puede elegir entre ambos modelos. Este enfoque permite identificar no solo el efecto promedio del tratamiento, sino también cómo se comportan los participantes que eligen o no la opción estructurada, así como la distribución de beneficios en función de sus decisiones.
Los resultados muestran que asignar a los usuarios un esquema de pagos estructurados reduce en un 19% sus costos financieros y en un 17,5% la probabilidad de incumplimiento. Sin embargo, solo el 11% de los participantes opta por este tipo de contrato de forma voluntaria. Lo que destaca es que la reducción de costos se logra en casi todos los casos, incluso para quienes no lo eligen por sí mismos. No se detecta evidencia de que los usuarios con mayores beneficios económicos sean los que eligen la estructura, lo que sugiere que el esquema es efectivo independientemente de la capacidad de selección.
Este hallazgo es particularmente relevante para el contexto peruano, donde los préstamos informales y los créditos de fianza siguen siendo una fuente común de financiamiento para personas que no acceden a productos formales de crédito. Muchas comunidades rurales y zonas urbanas peruanas dependen de este tipo de intermediación financiera, donde la flexibilidad en pagos puede ser un atractivo, pero también un riesgo. La existencia de contratos estructurados, que limitan la exposición a pérdidas y reducen los costos totales, podría ofrecer una alternativa más segura y sostenible. Aunque el 11% de los usuarios elige voluntariamente este modelo, el hecho de que casi todos los deudores experimenten una disminución en sus costos indica que el sistema tiene potencial para ser replicado y adaptado a la realidad local.
Para los peruanos que requieren financiamiento sin acceso a instituciones formales, este estudio sugiere que la implementación de contratos estructurados podría mejorar significativamente la estabilidad financiera. No se trata solo de un cambio técnico, sino de una herramienta para proteger a quienes más se ven afectados por la falta de opciones. Aunque el modelo original se desarrolló en México, su lógica puede ser aplicada en entornos similares, donde la seguridad y la transparencia en los acuerdos son esenciales para prevenir la vulnerabilidad financiera.