Según Gestión, el titular del Consejo de Ministros, Luis Galarreta, destacó que el crecimiento sostenible del Perú depende de condiciones claras y estables en el entorno empresarial. En su mensaje ante la Cámara de Diputados el jueves 20 de agosto, señaló que el avance económico requiere confianza, inversión, productividad y reglas previsibles. Subrayó que si las empresas sienten que formalizarse les genera penalidades, si los trámites tributarios se extienden años, o si las normas cambian sin razón, el país no podrá mantener un crecimiento estable.
El líder ejecutivo anunció que se implementará una agenda tributaria enfocada en simplificar los sistemas actuales y reducir la incertidumbre. Este enfoque será parte de un proyecto que aún no ha sido presentado al Parlamento, aunque se ha compartido un borrador. El objetivo principal será reestructurar los regímenes tributarios para empresas de menor tamaño, disminuyendo la presión que actualmente impulsa a muchas unidades productivas a mantenerse fuera del sistema formal.
Para lograr este cambio, se establecerán dos principios clave. En primer lugar, los regímenes deberán ser sencillos y predecibles para los contribuyentes. En segundo lugar, se exigirá que las políticas sean fiscalmente responsables, promoviendo la formalidad y ampliando la base tributaria. Este enfoque busca no solo facilitar el acceso a los mercados, sino también garantizar que las contribuciones se realicen de forma equitativa y eficiente.
El ministro de Economía y Finanzas, Elmer Cuba, ya había indicado previamente que se está preparando un cambio en el pago del Impuesto a la Renta (IR). Además, se prevé evaluar algunas exoneraciones tributarias vigentes. La iniciativa no busca otorgar beneficios sin condiciones, sino ajustar los mecanismos para que sean más justos y eficaces.
Para el lector peruano, este enfoque representa una oportunidad clave para reducir la carga administrativa sobre pequeñas y medianas empresas. Muchas de estas unidades operan en zonas rurales o periféricas, donde la falta de conectividad y la complejidad tributaria han impedido su crecimiento. Si el sistema se simplifica y se establece claridad en las reglas, se potenciará la inclusión económica, se fortalecerán empleos formales y se impulsará el desarrollo regional. Esto no solo beneficia a las empresas, sino que también genera estabilidad para los sectores que más dependen de la actividad productiva local.
