Segun arXiv q-fin, un enfoque innovador combina modelos de optimización con análisis de decisiones multicriterio para generar opciones viables en sistemas energéticos. En el sector energético, los modelos de sistema energético (ESM) generan grandes cantidades de configuraciones casi óptimas mediante algoritmos de modelado. Sin embargo, estas soluciones suelen analizarse en espacios matemáticos abstractos, sin vincularse claramente a necesidades reales de grupos interesados. La metodología de análisis multicusos (MCDA) ofrece una estructura para manejar objetivos contradictorios, pero frecuentemente se limita a un número reducido de escenarios predefinidos, que no reflejan adecuadamente la diversidad del espacio de soluciones posible. Para superar estas brechas, se propone una nueva estrategia: el modelado centrado en el valor (VF-MGA), que une de forma bidireccional el generador de alternativas (MGA) con el análisis multicusos. Así, las prioridades de los actores involucrados se integran directamente en el proceso de generación de escenarios, permitiendo que los resultados se adapten a intereses específicos. Posteriormente, cada alternativa es evaluada desde una perspectiva de preferencias reales de los usuarios, lo que permite identificar opciones viables y detectar rangos aceptables para decisiones estratégicas. En un caso aplicado, se evaluó el suministro de energía descarbonizado en un campus universitario con once grupos institucionales distintos. El proceso generó 691 escenarios, cada uno alineado con objetivos específicos de distintos actores. La evaluación mediante MCDA permitió filtrar las opciones más relevantes y revelar qué combinaciones de tecnologías y políticas son aceptables para distintos intereses. El resultado es un marco generalizable que integra datos cuantitativos con procesos participativos, esencial para decisiones complejas en entornos dinámicos.
Para los lectores peruanos, este enfoque es particularmente útil en contextos de desarrollo sostenible, como la planificación de redes eléctricas o la implementación de energías renovables en comunidades. En el país, donde las decisiones energéticas afectan a múltiples sectores —educación, salud, industria—, una metodología que incluya a diversos actores y que valore sus necesidades específicas puede generar soluciones más equilibradas. Al evitar que las decisiones se basen solo en modelos técnicos o económicos, se promueve una participación más inclusiva. Esto es clave en un escenario donde el acceso a servicios básicos como la energía depende de acuerdos complejos entre instituciones, comunidades y gobiernos. La propuesta de VF-MGA, aunque aún en fase experimental, señala un camino viable hacia decisiones más transparentes y responsables, especialmente en proyectos que involucran a múltiples partes interesadas.