Segun Harvard Business Review, una investigación interna de siete semanas, basada en diarios de video de 85 trabajadores de primera línea en seis sectores industriales en Australia, el Reino Unido y Estados Unidos, revela una brecha significativa entre las expectativas de los ejecutivos sobre la inteligencia artificial y la percepción real de los trabajadores. Aunque los líderes empresariales ven en la IA una herramienta de transformación clave para la manufactura, los empleados expresan una profunda desconfianza hacia tanto las tecnologías como las empresas que las implementan. La mayoría de los participantes, más del 75 por ciento, señalan que sus programas de capacitación no cumplen con sus necesidades reales, generando una sensación de desconexión. Muchos no entienden cómo sus funciones podrían evolucionar o si, en el futuro, seguirán siendo parte del proceso productivo.
El escenario descrito no es solo una cuestión de tecnología, sino una cuestión de equidad y visibilidad laboral. Los trabajadores no son vistos como actores activos en el diseño de soluciones tecnológicas, sino como sujetos pasivos a las decisiones de los equipos de ingeniería o de alto nivel. Esta desconexión se traduce en una pérdida de confianza y en una percepción de que las nuevas herramientas no están diseñadas para mejorar su rendimiento, sino para reemplazarlo. El estudio no menciona que los sistemas de IA sean menos eficaces, sino que su implementación carece de un enfoque inclusivo. La falta de formación adecuada y la ausencia de diálogo entre los operadores y los desarrolladores de tecnologías son factores que generan resistencia, incluso cuando el objetivo es mejorar la productividad.
Para los lectores peruanos, este panorama es especialmente relevante. El sector manufacturero peruano, que incluye industrias como la automotriz, la textil y la metalúrgica, enfrenta una transformación tecnológica acelerada. Aunque el país ha avanzado en la integración de tecnologías digitales, muchos empleados en fábricas o centros de producción aún no han recibido formación específica sobre cómo interactuar con nuevas herramientas. La experiencia internacional muestra que cuando los trabajadores son excluidos del proceso de diseño o de implementación, el resultado es una adopción inestable y una baja productividad. En un contexto donde el empleo formal sigue siendo clave para la estabilidad económica, es esencial que las empresas no solo adopten IA, sino que la construyan con los trabajadores, escuchando sus necesidades y adaptando los sistemas a sus condiciones reales.
La clave para una transformación sostenible no está en imponer tecnologías, sino en co-crear soluciones. Los datos indican que el éxito de la IA en la fabricación depende de que los operarios no solo se adapten, sino que se sientan parte del proceso. En Perú, donde las fábricas de diferentes regiones operan bajo condiciones distintas, este enfoque debe ser priorizado. Invertir en formación continua, en canales de comunicación abiertos y en participación real de los trabajadores en las decisiones tecnológicas puede convertir una amenaza en una oportunidad de crecimiento colectivo.
