Según Gestión, el fenómeno climático El Niño podría modificar los hábitos de compra de los hogares peruanos, pero no los llevaría a reducir su gasto. Un análisis de Worldpanel by Numerator revela que, a diferencia de 2023, los consumidores actuales cuentan con mayor flexibilidad para ajustar sus decisiones frente a escenarios climáticos adversos. Este cambio se explica por una evolución en la forma en que los hogares gestionan sus finanzas, pasando de reacciones impulsivas a estrategias más conscientes y planificadas.
Los datos indican que 42,9% de los encuestados consideraría comprar más productos si su región se ve afectada por el fenómeno. Un 38% optaría por marcas de menor costo, mientras que 28,2% preferiría adquirir artículos en puntos de venta cercanos a su domicilio. Solo 7,8% declaró que no modificaría sus hábitos de compra. Esta distribución refleja una movilidad en el comportamiento del consumidor, que ya no se limita a la elección de productos, sino que incluye una reevaluación de canales, marcas y ubicaciones.
Worldpanel identifica tres categorías de hogares según su percepción económica: “confortables”, “gestores de presupuesto” y “ajustados”. Si bien el porcentaje de hogares ajustados se redujo de 37% a 30% entre 2023 y 2026, los “confortables” aumentaron de 15% a 24%. Aunque el grupo de “gestores de presupuesto” disminuyó ligeramente, pasando de 49% a 46%, el cambio general es positivo: los hogares están mejor informados, más proactivos y capaces de anticipar riesgos. Esta madurez financiera se vincula al estancamiento de la inflación y al crecimiento del empleo formal, factores que han generado una mayor sensación de estabilidad.
Para los peruanos, este escenario implica una oportunidad de reestructurar su consumo sin sacrificar necesidades. Aunque el El Niño afecta directamente sectores como la agricultura, especialmente el café, también puede generar tensiones en el mercado de productos de consumo. Sin embargo, el comportamiento actual de los hogares sugiere que, en lugar de reducir el gasto, se están reorganizando las decisiones para mantener el equilibrio entre necesidades y recursos. La clave no está en evitar el consumo, sino en hacerlo de forma más eficiente, aprovechando ofertas, alternativas y canales locales.
Este proceso de adaptación puede servir como modelo para otras crisis futuras, ya sea climática, económica o social. En un contexto de volatilidad, el consumidor peruano que gestiona su dinero con conciencia no solo mantiene su bienestar, sino que también contribuye a una economía más resiliente.
