Segun Gestión, en el debate técnico del 24 de mayo, representantes de Fuerza Popular y Juntos por el Perú presentaron planteamientos sobre empleo, inversión, formalización empresarial, estabilidad fiscal y apoyo a pequeñas empresas. Sin embargo, la coincidencia entre las declaraciones del escenario y los planes oficiales de sus partidos revela una disparidad significativa. Al examinar las propuestas de Luis Carranza y Pedro Francke, se evidencia que ciertos puntos fueron expuestos directamente en sus documentos políticos, mientras que otros surgieron como resultado de la dinámica del encuentro, sin estar formalizados en sus programas.
Carranza enfatizó tres pilares: estabilidad macroeconómica, fomento de la inversión privada y formalización empresarial. Defendió el retorno al equilibrio fiscal, el respeto a la autonomía del Banco Central de Reserva del Perú (BCRP), la generación de empleo mediante inversiones privadas y el acceso a créditos para micro y pequeñas empresas. Estas líneas coinciden con el plan económico oficial del partido. Allí se plantea mantener disciplina fiscal, reducir el déficit a 1% del Producto Bruto Interno (PBI), preservar la independencia del BCRP y impulsar la inversión mediante un “shock desregulatorio”, que incluye simplificación de trámites y reducción de barreras administrativas. También se detallan iniciativas de formalización y financiamiento para emprendedores de pequeño tamaño.
Por su parte, el plan de gobierno de Fuerza Popular incluye medidas que no fueron abordadas durante el debate, como la creación de una ventanilla única estatal con inteligencia artificial, estrategias de atención pública como “Cero Colas”, programas específicos para emprendedores jóvenes y mujeres, así como iniciativas vinculadas a infraestructura y agroindustria. Estas propuestas, aunque no presentadas en el escenario, reflejan una línea de pensamiento más amplia y estructurada en el diseño de políticas públicas.
Para el lector peruano, estas diferencias entre lo dicho en el debate y lo escrito en los planes de gobierno son clave. El escenario técnico permite vislumbrar las intenciones de los partidos, pero los documentos oficiales ofrecen una visión más completa y sostenible. En un contexto donde el crecimiento económico y la inclusión social son prioridades, es fundamental que las promesas se concreten en acciones tangibles, con indicadores claros y cronogramas realistas. Los peruanos deben evaluar no solo lo que se dice en el momento, sino también lo que se promete en el tiempo, y cómo se traducirá en políticas que realmente impacten sus vidas diarias. La transparencia entre discursos y planes es esencial para construir confianza en el sistema político.
