Según arXiv q-fin, un análisis realizado en julio de 2026 sobre 500 revistas económicas clasificadas por RePEc reveló que 113 de ellas —un 22,6 por ciento— exigen una cuota por presentación de artículos. Este costo varía notablemente según el nivel de la revista: en el grupo superior de las 50 más prestigiosas, el porcentaje de publicaciones que cobran tarifas alcanza el 68 por ciento, mientras que en las 50 menos reconocidas, la cifra se reduce a apenas 2 por ciento. El estudio emplea un modelo de presentación secuencial que indica que el tiempo esperado antes de recibir revisión contribuye parcialmente a cubrir el costo de procesamiento, dejando al cargo como componente residual. La dinámica de rechazo también influye: cuando un manuscrito es denegado, su posición en el sistema de clasificación baja, lo que implica que el costo de la tarifa solo disminuye la demanda total de revisiones si los autores deciden abandonar su proceso, reducir la cadena de envíos o trasladarse a revistas que requieran menos evaluaciones.
Este fenómeno no es solo un detalle técnico de gestión editorial, sino una señal de cómo los mecanismos de acceso se vuelven más selectivos y, en muchos casos, más costosos. En un contexto donde los investigadores peruanos frecuentemente trabajan con recursos limitados, el hecho de que una revista de alto prestigio exija una cuota significativa puede obstaculizar el acceso a publicaciones académicas. Es especialmente relevante para investigadores en sectores como economía regional, desarrollo o finanzas públicas, donde los estudios suelen tener un enfoque práctico y aplicado. Si el costo de presentar un trabajo es alto, el impacto en la producción científica local puede ser profundo, ya que muchos investigadores no cuentan con fondos suficientes para cubrir estas tarifas.
Para el lector peruano, este dato representa una advertencia sobre la equidad en el acceso a la publicación científica. Muchas instituciones educativas y universidades del país dependen de la producción académica para fortalecer su reputación y atraer inversión. Si los procesos de revisión se vuelven costosos, se podría generar una brecha entre investigadores con recursos y aquellos que operan con escasos medios. Aunque el modelo de tarifas podría tener un efecto eficiente en la calidad de las publicaciones, su aplicación debe considerar el contexto nacional, donde la inversión en investigación es aún limitada. En este escenario, las políticas institucionales deberían evaluar alternativas más inclusivas, como subsidios o mecanismos de apoyo para autores que no pueden asumir costos directos. Así, el sistema académico podría mantener su rigurosidad sin sacrificar la accesibilidad.