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Aves vs Drones: El choque de tecnologías aéreas
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Aves vs Drones: El choque de tecnologías aéreas

Forbes Business26 de mayo de 2026Cortesia de Forbes Business

Según Forbes Business, un video compartido en redes sociales muestra a un dron ruso que se acerca a una garza blanca, solo para que esta ejecute un giro brusco, dejando al dron sin objetivo. Este hecho, aunque aparentemente anecdótico, revela una tensión creciente entre tecnologías aéreas artificiales y seres vivos que han coexistido en el aire por siglos. Las aves, especialmente las de presa, han atacado dron desde sus primeras apariciones, y numerosos operadores han relatado incidentes en los que los aves han interceptado o incluso destruido dispositivos aéreos. Uno de estos casos, viralizado en redes, muestra a un dron capturado en el aire y llevado hasta una montaña a 10.000 pies de altitud.

En los inicios de las defensas contra drones, algunas fuerzas policiales exploraron el uso de aves entrenadas para detenerlos. El proyecto más destacado fue en los Países Bajos en 2016, aunque fue abandonado tras un año por ser ineficaz y peligroso para las aves. El ejército francés también probó el uso de águilas entrenadas, pero los resultados no lograron superar los límites de viabilidad. A pesar de la agilidad y adaptación natural de las aves en el vuelo, sus cuerpos son vulnerables frente a las hélices de los drones. Un ejemplo claro ocurrió en Ucrania, donde un kestrel, posteriormente conocido como “Shriek”, rompió una pata al atacar un dron ruso. El equipo de drones ucraniano intervino, y el ave fue trasladado al centro veterinario Kolibri para recibir atención.

Hoy, el escenario cambia: las amenazas se vuelven hacia el otro lado. Los sistemas de detección de drones, al identificar figuras aéreas que se parecen a drones, pueden enviar interceptores que, en realidad, se dirigen a aves. La ala de una garza blanca puede superar los diez pies, un tamaño mayor que el de un dron Shahed. Aunque las aves vuelan a velocidades más bajas —alrededor de 30 mph—, su velocidad sobre el terreno puede ser comparable a la de los drones. Además, tanto aves como drones operan a altitudes de varios cientos de pies y presentan firmas radars débiles. Esta semejanza técnica genera un riesgo real: que los sistemas de defensa aérea se engañen y ataquen a una criatura viva.

Para el lector peruano, este escenario es especialmente relevante. En un contexto de creciente uso de drones para monitoreo agrícola, seguridad y transporte, es vital entender que la tecnología no opera en un vacío. Cada avance en defensa aérea debe considerar el impacto en la biodiversidad. En el Perú, donde las aves migratorias y especies endémicas son parte del patrimonio natural, cualquier intervención tecnológica debe evaluar el riesgo de afectar ecosistemas vulnerables. Las soluciones no deben basarse únicamente en eficiencia técnica, sino en un equilibrio entre innovación y preservación ambiental.